Desde el año 2001, en España está prohibido el uso y la comercialización del amianto, un material cuya manipulación ha demostrado ser un riesgo para la salud de las personas. Nuestra normativa surge como respuesta a distintas directivas europeas y ha hecho que este material peligroso se deje de usar en los procesos constructivos.
Sin embargo, hasta ese momento se construyeron muchas viviendas y naves industriales con placas de uralita, que en su composición contenían cantidades variables de amianto. ¿Qué hacer en estos casos? El encapsulado de uralita o amianto se convierte aquí en la solución ideal.
La culpa de que el amianto sea perjudicial para nuestra salud la tienen las microscópicas fibras que lo componen, que, cuando pasan a formar parte del ambiente pueden ser incorporadas a nuestro organismo a través de la respiración. El riesgo es tal, que respirar aire contaminado por fibras de amianto puede llegar a provocar y ha provocado muchos casos de cáncer de pulmón, aunque también son frecuentes las enfermedades respiratorias crónicas.
El peligro más importante lo encontramos en la manipulación del amianto. Tanto su corte como su instalación hacen que las micropartículas perjudiciales para nosotros salten al aire y las podamos respirar. Por eso, mucha gente piensa que, mientras no se manipule la cubierta de amianto, no hay riesgo posible. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el envejecimiento natural que experimenta este material puede ser también el causante de que las fibras de amianto se vayan incorporando al ambiente sin que nos demos cuenta.
El amianto es hoy en día una cuestión de salud pública, por eso hay que seguir a rajatabla todas y cada una de las normas y leyes que se han ido aprobando al respecto estos últimos años.
En nuestro país, la venta, el uso y la manipulación del amianto se reguló por primera vez a través del Real Decreto 396/2006, que establece los requisitos mínimos de salud y seguridad a tener en cuenta en todos los trabajos con exposición al amianto.
Según la normativa, solo es obligatorio retirar el amianto de una edificación en caso de existir indicios de que se puede estar contaminando por esta sustancia. Asimismo, se hace referencia no solo a los techos, tejados y cubiertas, sino también a otros elementos en los que podemos encontrar partículas de amianto, como son suelos o materiales aislantes.
En los supuestos que afecten a empresas o centros de trabajo, son los propietarios los que tienen la responsabilidad de evitar que el amianto cause problemas de salud en los trabajadores.
Y la ley también establece que, si no se puede retirar el amianto de un determinado lugar, se debe proceder a poner en marcha las medidas necesarias para garantizar que no entra en contacto con las personas. Precisamente, es justo en este punto en el que entra en juego el encapsulado del amianto.
Sí, encapsular amianto es legal, siempre que no exista ya contaminación en el ambiente. Si no es el caso, siempre habrá dos opciones: la destrucción total de la cubierta y la sustitución por una nueva sin amianto o el recubrimiento de la cubierta con materiales protectores que aíslen el amianto en el interior y no le permitan salir al exterior.
Esto es lo que se conoce como el encapsulamiento de la uralita, y proporciona muchas ventajas con respecto al resto de alternativas.
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Es muy común aún en España encontrar tejados de uralita o fibrocemento que contienen amianto en su composición, pero su retirada no tiene por qué ser la única solución.
Encapsular la uralita permite eliminar el riesgo para la salud de las personas y no tiene un coste tan alto como la retirada total del tejado.
Es la mejor y más simple forma de evitar que las partículas de amianto terminen contaminando el aire que respiran las personas que habitan la vivienda.
Al mismo tiempo que proteges tu salud, al encapsular el amianto estás contribuyendo a alargar la vida útil de tu tejado, pues la capa que se añade incrementa su protección frente a los agentes externos.
La protección que se consigue gracias al encapsulado de uralita mejora la impermeabilización de la placa y evita que las micropartículas de amianto que la componen se separen de ella y se dispersen por el aire.
La retirada o el encapsulamiento de amianto ha de llevarse a cabo con productos herméticos de la máxima calidad, respetando íntegramente las fases del proceso y con la garantía que solo pueden proporcionarte los auténticos profesionales del sector.
Al encapsular el amianto se crea una capa que cubre completamente la uralita (donde se encuentra el material nocivo), evitando su erosión y su deterioro, que harían que las fibras de amianto se desprendieran y contaminaran el aire.
El encapsulado del amianto puede quedarse ahí, o bien servir como paso previo a la retirada total del material. Y es que hacerlo sin encapsular la uralita antes podría provocar su rotura, sobre todo si no se cuenta con mano de obra especializada.
Existe la posibilidad de retirar el amianto sin el paso previo de la encapsulación, pero sin duda este es un proceso mucho más largo y costoso que el de encapsular la uralita para aislarla y que no suponga absolutamente ningún riesgo para la salud de las personas que frecuentan el lugar.
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Teniendo en cuenta todas sus ventajas, el encapsulamiento de amianto se convierte en la mejor opción si quieres proteger tus cubiertas y tejados sin tener que hacer frente a largas obras y grandes desembolsos de dinero.
El principal objetivo que se persigue al encapsular la uralita es impedir que las fibras de amianto que la componen se dispersen por el aire y puedan entrar en contacto con las personas. Esto lo conseguimos mediante la proyección o inyección de un elastómero líquido sobre la superficie que queremos proteger, de modo que se impide por completo la liberación de la sustancia tóxica para nuestro organismo.
El encapsulado de la uralita se puede llevar a cabo en la superficie del material que se pretende cubrir, mediante un proceso que se conoce como estabilización cubridora, que da como resultado la adición de una membrana protectora que protege herméticamente toda la parte externa de la cubierta.
Con la estabilización penetrante (así es como se denomina este proceso de encapsulación del amianto por el interior de la cubierta) se llega hasta el interior del material y se ligan allí todos los componentes.
Nuestro sistema de trabajo ofrece los mejores resultados a la hora de llevar a cabo el encapsulado de la uralita sin largas esperas ni altos costes. Frente a otros procedimientos, nuestro proceso protege el ambiente e impermeabiliza y sella las superficies a tratar en mucho menos tiempo y sin complicaciones.
Paso 1.
Con el paso de los años, es normal que las cubiertas acumulen humedad y musgo. El primer paso del proceso será un barrido superficial de polvo, plantas u otros elementos con el fin de garantizar la máxima adherencia del proyectado de poliuretano.
Paso 2.
Para obtener un soporte estable y rígido, aplicamos sobre la placa una capa de espuma de poliuretano, que tendrá una anchura variable en función de las características de la superficie a tratar. Tras la realización de este paso clave, las fibras de amianto quedan totalmente aisladas en el interior del material, sin absolutamente ninguna vía de acceso al exterior.
Paso 3.
A continuación, necesitamos dotar de nuevas y mejores propiedades a las placas de uralita, de modo que se muestren más resistentes frente a los fenómenos meteorológicos de siempre y también frente a los nuevos procesos de construcción. Gracias a la aplicación minuciosa de poliurea seca, conseguimos incrementar la estanqueidad, el aislamiento térmico y acústico, la impermeabilidad y la resistencia a la rotura de la cubierta o el tejado.
Paso 4.
Sobre todo si hablamos de edificaciones ubicadas en zonas geográficas con climas cálidos y secos, este paso es fundamental. Consiste en la aplicación de productos aislantes adicionales en la cantidad y proporción que las circunstancias exijan en cada caso.
Paso 5.
Si además de hacer más seguro el espacio quieres una terminación estéticamente perfecta, has de saber que nuestro servicio de encapsulado de uralita incluye el recubrimiento profesional con la pintura que tú elijas. Disfrutarás de un magnífico tejado, totalmente renovado y listo para aguantar en las mejores condiciones, al menos, 20 años más.
En entornos residenciales, el proceso de encapsulado de uralita no suele demorarse más de una semana, siempre en función de los metros de trabajo.
En el ámbito agrícola e industrial, donde más necesarios se hacen estos trabajos de encapsulamiento de amianto, los tiempos se alargan bastante más. Pero, en cualquier caso, con CIVEX será máxima la rapidez con la que tendrás lista y protegida tu cubierta.
Debido sobre todo a los riesgos del amianto para la salud y al elevado coste que suelen tener estos procesos, estas son algunas de las dudas más frecuentes entre nuestros clientes:
Solo tienen autorización para trabajar con amianto las empresas y profesionales que estén cualificadas y homologadas para su manipulación y gestión. No olvidemos que es un material altamente peligroso. En CUVEX garantizamos los mejores resultados con la máxima seguridad y fiabilidad en el proceso.
No, no necesitamos hacer obra para retirar el amianto de las cubiertas y tejados. De hecho, en muchos casos ni siquiera necesitamos entrar en el interior de las instalaciones en las que trabajamos, por lo que las empresas pueden continuar con su producción sin ningún tipo de problema.
El precio de la retirada del amianto de una construcción es muy variable en función de las características de cada proyecto. Aunque lo que sí hay que tener en cuenta siempre es que se trata de un proceso complejo y que, de media, su coste oscila entre los 20 y los 50 euros por metro cuadrado de superficie.
Sí, y de hecho es el momento en el que más urge dar este paso. Cuando la uralita se rompe, las partículas de amianto son libres para expandirse por el ambiente y, si no se evita, esto puede terminar afectando a la salud de las personas que hay alrededor.
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